SE ACERCA EL INVIERNO

Reflexiones sobre la pandemia del coronavirus y su relación con los lemas de las familias protagonistas de la saga Juego de Tronos. 

Se acerca el invierno”. Esta frase nos ha acompañado a muchos de nosotros durante las dos últimas décadas (aunque la mayoría la relaciona con la serie que se empezó a emitir en 2006, la saga de novelas inacabada se inició en 1996).

Se acerca el invierno” es una frase hecha, un mal augurio utilizado por los personajes de la saga y que hace referencia a un período futuro que está por venir y que supondrá grandes penurias y malos tiempos para todos.

Cuando recibimos las noticias de cómo el coronavirus estaba afectando en China y cómo nuestros vecinos de Italia empezaban a estar afectados por la pandemia fue una frase que utilicé en alguna conversación y sobre la que he reflexionado durante estos últimos días.

Comparto aquí algunas reflexiones que he hecho acerca de la pandemia por covid-19 y cómo podemos utilizar los lemas de las principales casas que luchan por el Trono de Hierro en la saga de Canción de Hielo y fuego de George R. R. Martin.    

En Poniente (continente de los 7 Reinos) cada Casa se identifica y se diferencia de las demás por la heráldica de sus blasones y por su lema, una frase corta que refleja el sentimiento, la historia y el carácter de los miembros de esa familia. Estos son los lemas de las casas de Poniente y mis reflexiones sobre cómo estos lemas nos enfrentan a nuestra situación especial durante estos días de confinamiento.

Se acerca el invierno – Casa Stark

El lema de la casa Stark está presente a lo largo de toda la saga de novelas de Juego de Tronos, Los Stark son una familia que se debate entre los peligros que proceden de “Más allá del Muro” y la necesidad de estar prestos y preparados ante cualquier adversidad.

La frase nos lleva a prestar atención ante lo que puede devenir en un futuro y ante esto, tomar medidas y hacer cosas para poder recibir la acometida de las situaciones adversas desde la anticipación y preparación. Siguiendo este lema hemos podido ver como durante los primeros días en la mayoría de las casas y hogares se ha hecho un buen acopio de productos de alimentación e higiene para poder resistir un asedio.

Pero este lema también nos habla de prepararnos y de trabajar orientándonos para no sólo afrontar, sino también confrontar este “invierno”. Trabajar en buscar otros canales y mecanismos para continuar nuestra actividad física, intelectual, laboral o de relación social. Participar en generar opciones y oferta para poder tener alternativas de futuro tanto para nosotros como para las generaciones que nos seguirán. Ya es imposible no ser conscientes que este tipo de peligros nos acecha y deberemos tener todos un poco de gen de la casa Stark en nuestro ADN. 

¡Oye mi rugido! – Casa Lannister

Los Lannister son una familia orgullosa y poderosa en Juego de Tronos. Bendecidos con la fortuna de una tierra natal fértil y hábiles en lograr la prosperidad de los suyos.

Además, el hecho de estar en una posición dominante los hace orgullosos y fieros. Siempre próximos a las estructuras de mando y con habilidad para dirigir a otros.

Sin duda alguna el confinamiento al que nos vemos obligados genera un nuevo tipo de estrés y tensión. Algunos de nosotros, habituados a dirigir personas nos vemos obligados a cambiar nuestros canales de comunicación y a intensificar unas habilidades de cuidado y atención hacia los otros que, hasta la fecha, podíamos considerar menos necesarias. Los verdaderos líderes aparecerán de forma espontánea en estos tiempos, los “vulgares jefes” se verán relegados a una posición que hace aguas por todos lados.

Oye mi rugido” es también, en estos tiempos, una reivindicación a la catarsis, a poder liberar tensión a través del genio, a buscar el método para que esa presión interna pueda salir a través de una “válvula de escape” natural y sana. En mi caso, de vez en cuando es algo tan sencillo como salir a la ventana y gritar a pleno pulmón un “buenos días” a toda la calle.

Sin duda alguna es sano poder encontrar una forma u otra de liberar tensión, en estos días que la propia reclusión y la sensación de impotencia ante la situación nos puede traer momentos de saturación y frustración. Así que sigue estos sencillos pasos: llévate las manos al vientre, presiona un poco para sentir como las yemas de tus dedos tocan la boca de tu estómago, toma una fuerte bocanada de aire y ruge, ruge con todas tus fuerzas hasta liberar parte de esa tensión que estás acumulando en tu interior.  

Tan alto como el honor – Casa Arryn

Los señores del valle son gente que de por si viven en un cierto aislamiento debido a la situación geográfica de sus tierras. Suelen ver con perspectiva y un cierto distanciamiento aquello que sucede a su alrededor y no acaban de sentirse partícipes del problema que sucede entre sus vecinos. Sin embargo, esta familia apela al honor de la convivencia y a la ayuda al prójimo para poder sobrevivir a males mayores que puedan suceder.

Es en una situación excepcional, como la que estamos viviendo, cuando el lema de la casa Arryn cobra mayor relevancia. En estos momentos en el que el aislamiento es un hecho global es cuando debemos apelar a esa honorabilidad para con nuestros prójimos. No sólo por mantenernos alejados y así evitar nuevos contagios, sino también, al contrario. Procurando ayuda para acercar comida o productos de primera necesidad a personas mayores y así evitar que salgan de sus casas.

El ser humano tiene numerosos motivos para hacer (o dejar de hacer) cosas; uno de los mayores motivadores es el de hacer algo por aquellos que lo necesitan más que uno mismo. En estas ocasiones nuestro impulso adquiere mucha más energía y la recompensa emocional es un auténtico subidón a nuestra autoestima. Estos momentos nos hacen tener un sentimiento de pertenencia brutal, mayor si cabe teniendo en cuenta que nos encontramos confinados y sin apenas contacto real con los otros.

Familia, Deber, Honor – Casa Tully

Los Tully se muestran en la saga de novelas como una familia completamente desestructurada; aunque, parándome a pensar con más detalle todas las familias que aparecen en el libro lo son.

Los Tully son dueños y señores de las tierras más ricas en cuanto a recursos naturales de los Siete Reinos. Siempre se muestran firmes a sus juramentos de honor y tratan de cumplir con esmero las tareas y deberes a los que se han comprometido.

En nuestro caso, el lema de los Tully “Familia, Deber, Honor” adquiere una relevancia capital. El confinamiento nos vuelve protectores de los nuestros y nos da una nueva mirada de lo que significa “cuidar de nuestra familia”; ahora cuidarlos puede significar no acercarte a ellos, limpiar de forma compulsiva y evitar el contacto con aquellos ajenos a nuestro círculo familiar principal. Además, la familia se convierte en “el círculo mágico” donde aquellos que forman parte de él pueden desarrollarse al abrigo y cuidado del resto de miembros del círculo, creando poderosos y fuertes vínculos que forjan una íntima relación que será difícil romper en el futuro.

El concepto de “deber” nos lleva a una idea profunda de la responsabilidad que nos mantiene comprometidos con algo importante, un compromiso personal contraído que nos autoimponemos para cumplir aquellas normas y hacer que aquellos que dependen de nosotros (menores y mayores) también las cumplan. El “deber” en nuestro estado de confinamiento también nos vincula con el compromiso para dar cariño, felicidad y permitir que existan espacios y momentos para liberar tensión; permitir el reír y llorar, el enfadarse y reconciliarse es algo que “debemos” permitirnos ya que no dejan de ser manifestaciones de nuestra humanidad.

Por “honor” entendemos la cualidad personal que tenemos de actuar de forma correcta, de acuerdo con la moral.

Nuestro confinamiento nos compromete a actuar de forma correcta. A no utilizar la doble moral (por ejemplo: me quejo de que todo el mundo sale cada día a comprar, pero en el fondo yo también lo hago). Nuestro honor es un compromiso para actuar de esta forma correcta porque es así como también protegemos a los nuestros. Así que el lema “Familia, deber y honor” funcionan como una tríada poderosa para seguir nuestro día a día.

Crecer fuerte – Casa Tyrell

Los Tyrell, señores de Altojardín son una familia orgullosa que domina enormes extensiones de tierras y pastos donde pueden encontrarse los caballos más imponentes de los 7 Reinos.

Su lema “Crecer fuerte” es también muy apropiado para la época que nos ha tocado vivir ya que reúne en dos palabras un concepto poderoso: El desarrollo robusto y resistente. En este sentido y de forma individual, a diario nos enfrentamos al reto de seguir creciendo ante esta situación que nos ha sacado, a todos, de nuestra zona de confort para continuar nuestro proceso personal y hacerlo de una forma sólida y estable. Vemos como a diario surgen iniciativas de personas que encuentran recursos y formas para continuar su camino de crecimiento. De la misma manera que una planta tuerce sus ramas con formas increíbles para buscar y atrapar la luz del sol y extiende sus raíces para hacerse con los nutrientes y afianzarse mejor al suelo; nosotros también buscamos estrategias para adaptarnos a esta situación y seguir nuestro desarrollo.

Crecer fuerte” también es un lema que apela a todos aquellos que somos padres por preocuparnos y poner un énfasis especial en que nuestras hijas e hijos también puedan crecer fuertes, a pesar de todos los obstáculos que nos vamos encontrando. Aquí también surgen distintas estrategias y cobra una mayor importancia nuestro rol de educadores. Es ahora cuando podemos hacer que nuestros hijos crezcan y maduren con una especial aptitud para la perseverancia y la resiliencia, para la paciencia y la calma, para afinar el ingenio y la creatividad. Las niñas y niños son una fuente de creatividad y curiosidad inagotable, nuestro papel, hacer que estos días podamos mantener esas llamas más vivas que nunca.

Nuestra es la Furia – Casa Baratheon

Los Baratheon conocidos también como los señores de la Tierra de las Tormentas, hacen referencia a su hogar en su lema familiar, Señores de los mares, capaces de mantenerse firmes frente al temporal y a “cabalgar la ola” cuando sea necesario.

Cabalgar la ola es importante en estos días de incertidumbre. Saber controlar nuestros impulsos y emociones para poder aprovechar toda esa energía y reenfocarla para que trabaje a favor de nuestros objetivos.

Esa furia de la naturaleza que arde en nuestro interior y que ha de impedir que actuemos de forma irracional y podamos canalizarla para encontrar formas de ayudar a aquellos que luchan en el día a día para que nuestros familiares sanen, que se sacrifican para ayudar a los más necesitados o que se arriesgan para que podamos seguir adquiriendo alimentos, medicinas o teniendo agua, energía e internet en nuestros hogares, para aquellos que limpian y protegen en estos días extraños.

Pero también es importante poder sentir esa “furia” que clama por salir y desparramarse con toda su energía para gritar que esta situación no puede volver a sucedernos, que es momento de repensar nuestra sociedad, nuestro modo de vida y si los valores que esta sociedad capitalista equipara al éxito son correctos.

Basta de volvernos locos por el beneficio a costa del riesgo de los trabajadores, basta de tomar decisiones basándose únicamente en una hoja de cálculo y sin mirar a los ojos de las personas a las que afectarán esas decisiones.

Nuestra es la furia” para exigir que, cuando todo esto pase, establezcamos nuevas fórmulas para gestionar nuestra sociedad, para convivir, para educar y para desarrollarnos de una forma sostenible, igualitaria y sincera. 

Nunca doblegado, Nunca roto – Casa Martell

Las gentes de las tierras de Dorne han sido históricamente un pueblo sin sentimiento de pertenencia a los 7 Reinos. Su distancia a la capital, así como su histórica guerra frente a la casa Targaryen los hizo especialmente beligerantes e indómitos. El lema de la familia Nymeros-Martell “Nunca doblegado, Nunca roto” hace mención a esa especial resiliencia a prevalecer frente a la adversidad.

Pero para nosotros este lema nos enfrenta a algo muy importante: saber resistir frente a la adversidad, no quebrarse cuando las cosas no vienen como nos gustaría y alzar la cabeza para mantenernos firmes y resistir incluso en momentos que sentimos que nos venimos abajo.

Nunca doblegado, nunca roto” también lo podemos relacionar con la fuerza de voluntad. Hoy en día, luchamos a diario para evitar contagiarnos y mantener a los nuestros y nuestro espacio libre del covid-19. Pero también nos esforzamos en no hundirnos ni caer ante las noticias de seres queridos que contraen la enfermedad. No nos doblegamos, no nos rompemos porque en estos momentos sentimos que los otros nos necesitan, que hemos de estar ahí, codo con codo para hacer frente a este problema que nos rodea y que pide de nosotros que nos mantengamos firmes y seamos férreos en nuestro celo. 

Nosotros no Sembramos – Casa Greyjoy

Los Greyjoy son los señores de las Islas del Hierro. Una región inhóspita plagada de piratas y saqueadores que viven del pillaje a sus vecinos. A su vez son temerarios y pendencieros… Los vecinos que siempre has querido tener.

El lema de la familia Greyjoy es una referencia clara a su espíritu de conquista y pillaje. No siembran porque toman por la fuerza aquello que quieren y codician.

Nosotros no sembramos” me ha traído a la mente los primeros días de confinamiento cuando los supermercados nos los hemos encontrado arrasados. También me conecta con la idea de falta de solidaridad por parte de muchas personas que, pese a las medidas comunicadas buscan formas para saltárselas.

“Nosotros no sembramos” me genera una falsa sensación de vivir en una sociedad productiva que, cuando se paraliza te das cuenta de que es realmente lo contrario. Hemos creado y vivimos en lo que llamamos una “sociedad de bienestar”, un estilo de vida “occidental” que se arraiga y sustenta en la economía de mercado y en una visión capitalista de crecimiento. Nos hemos olvidado de que sembrar y cultivar es hacer crecer el alimento que nos sustenta. Ahora en el sector empresarial y en la economía en general se relaciona el crecer con el incrementar la ganancia, la tesorería, el margen. En definitiva, con tener más.

Estos días hemos visto una multitud de personas que se comportan como los Greyjoy. Gente que sale de las ciudades durante el fin de semana para pasar unos días en una segunda residencia, personas que ponen en riesgo a otros efectuando más salidas de las necesarias y un sinfín de casos que hemos podido ver y seguimos viendo una y otra vez.

Sangre y fuego – Casa Targaryen

La casa Targaryen, originaria de la isla de Valyria próxima al continente de Essos, ha dado los reyes que unificaron los 7 Reinos (a pesar de que las novelas de Juego de Tronos precisamente narran el interludio en el que se usurpa su trono). El dominio de los Targaryen sobre el resto de casas de Poniente fue a través de la conquista a lomos de sus dragones y su aliento de fuego al que los Targaryen son inmunes.

Sangre y fuego” es el lema de la casa Targaryen, y se vincula a dos preceptos que marcan su estirpe, la consanguineidad de sus matrimonios (relacionada también con la locura congénita de muchos de sus miembros) y al fuego de los dragones que sólo ellos son capaces de montar.

Podemos decir que hemos sangrado y sangramos y que hemos aprendido… que estamos aprendiendo de esta nueva situación. Realmente esta experiencia se va a quedar grabada a “sangre y fuego” en cada uno de nosotros. Sin duda, nos está transformando de formas distintas. Lo importante es ¿Qué vamos a hacer con todo lo aprendido? Y ¿Cómo vamos a relacionarnos y desarrollar nuestra sociedad después de que pase esta pandemia?

Pero… ¿Y nuestro lema?

El reto de una civilización es superar aquellos peligros que amenazan con destruirla, pero también saber entender el mensaje y la moraleja de todo lo que le ocurre.

¿Sabremos pues entender el verdadero significado de este desafío al que nos hemos visto expuestos?

Nosotros somos los principales protagonistas de nuestras vidas. Qué hagamos ahora, cómo nos comportemos con los nuestros y cómo cambiaremos después de todo esto dictaminará el tipo de sociedad que queremos para nosotros y las próximas generaciones.

Forjemos un lema propio, uno que hable de un futuro mejor, global y local. Un futuro que nos traiga una mirada más limpia, menos sospecha del otro y más compartir para crecer. Somos capaces de lo mejor, no perdamos el foco en ello.

Fuente de referencia para los lemas familiares: https://lossietereinos.com/lemas-de-las-casas-de-poniente/

Fuente imagen: https://st-listas.20minutos.es/images/2018-01/429112/list_640px.jpg?1558092929

 

 

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