La toma de decisiones y el BlackFriday

Me pregunto si eres de las personas que estuvo durante varias semanas siguiendo algún producto o servicio a la espera que durante estos pasados días surgieran ofertas suculentas que hicieran del objeto de tu búsqueda algo mucho más asequible, algo que quizás lo hiciera todavía más atractivo de lo que ya te pareció cuando lo buscabas días antes.

Si durante estos últimos días has estado realizando compras aprovechando las “Súper Ofertas” del BlackFriday quizás hayas podido calcular el dinero que te has ahorrado durante tus compras. Yo, lo he hecho y lo listo a continuación:

  • Un abrigo.
  • Un juguete de robótica.
  • Un robot de cocina para bebés.
  • Un par de botas.

En total un importe acumulado de aproximadamente 400€, nada mal si tenemos en cuenta que todavía están por llegar las navidades, reyes y rebajas de enero.

También puedo hacer los cálculos de otra forma, calcularé lo que he dejado de pagar, en total unos 130€. No está nada mal, un ahorro medio de más de un 20% tan sólo por esperar el momento oportuno.

Ahora podría acabar esta entrada e irme a descansar un rato y anestesiarme con alguna serie de una plataforma digital. Pero por casualidad, precisamente durante el pasado BlackFriday estaba recibiendo una formación en la que se habló de la importancia de minimizar los sesgos para poder tener una mejor percepción de lo que te rodea para poder tomar mejores decisiones.

@Oscar Naveiras, se refería a este tema como “limpiar la lente” que no nos permite ver correctamente la realidad contemplada. O dicho de otra forma tomar conciencia de los sesgos personales, sociales, culturales, sexuales, económicos, emocionales, etc que hacen que veamos aquello que nos interesa, justifiquemos de forma contundente realidades que no se sostienen y tomemos malísimas decisiones, las compras del BlackFriday se sostienen gracias a algunos de estos sesgos y me gustaría hacer referencia a un par de ellos.

En primer lugar, el sesgo conocido como “la prueba social” (social proof), en este caso podríamos definir este sesgo como: “me comporto correctamente si me comporto como los demás”. Es decir, como la mayoría hacen compras durante BlackFriday yo no voy a ser menos, o acaso van ellos a beneficiarse de esos “grandes descuentos” y yo no.

Visto con perspectiva éste es un comportamiento de lo más idiota, sin embargo, nuestro día a día está lleno de ejemplos de decisiones que tomamos siendo víctimas de este sesgo. Quizás durante una cena alguien explicó un chiste que no entendiste, pero al reír todo el grupo tu también te dejaste llevar por la risa, en este caso quizás el resultado fue inofensivo.

Pero BlackFriday se nutre de otro sesgo que en combinación del anterior hace de ese día una tormenta perfecta para el consumidor de a pie (como yo). Me refiero al conocido como “El efecto contraste”, en este caso se trata de cómo de difícil es para nosotros hacer valoraciones absolutas.

Para cualquier persona le es mucho más sencillo poder establecer un valor sobre algo mediante la comparación con otro algo similar: Es más bonito, más grande, más duradero, más caro o barato, etcétera.

Durante el BlackFriday estamos sometidos a un bombardeo continuo de productos y servicios con precios visuales inferiores a sus precios anteriores, pero ¿alguno de vosotros ha estado haciendo un seguimiento de la evolución del precio de aquello que quería comprar durante BlackFriday durante los últimos 15 días, 3 meses, un año? Me aventuro a asegurar que para la mayoría la respuesta será “no”.

Ante este bombardeo tomamos una serie de decisiones de compra mediante una comparación relativa del precio en un momento puntual en el que “el vendedor” te asegura que es su mejor precio, que lo va a ser durante poco tiempo y que probablemente tiene un stock limitado… En serio, ¿Cómo podemos ser tan ingenuos? (de esto si me lo pedís os hablaré en otra entrada).

En definitiva, la realidad es que me he dejado más de 400€ en compras de BlackFriday y lo único que te puedo decir es: ¡Huye, que llega Cibermonday!

Nota: Las referencias a los sesgos proceden del libro de Rolf Dobelli, El arte de pensar (52 errores de lógica que es mejor dejar que cometan otros) de Penguin Random House Grupo Editorial.

Portada libro: El arte de pensar. Autor Rolf Dobelli. Penguin Random House Group Editorial
 

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